Lo políticamente correcto

Hoy día podemos apreciar que el producto que mejor vende la prensa es aquel que es sensacionalista. La prensa lo que pretende es vender información con titulares llamativos y atractivos con el fin de que consigan un número considerable de lectores o videntes.

Esto si lo trasladamos al ámbito político observamos que tiene consecuencias bastante negativas. En primer lugar el político trata de decir aquello que más agrada al periodista con el que esta tratando o al medio en el que va a salir. El sensacionalismo periodístico, trasladado a la política, lo que crea en una democracia es el surgimiento de populismos. Un populista se puede asemejar a lo que en la antigua Grecia era un sofista: persona con carisma y muy buena oratoria que sabe denunciar la situación que se vive pero que ofrece soluciones mágicas. Esta claro que a día de hoy los partidos más populistas son Podemos y Vox seguido por el peor PSOE, liderado obviamente por Falconetti (Pedro Sánchez)

Lo peor de todo esto, es que el sensacionalismo da paso a lo políticamente correcto. La consecuencia de todo esto es bien sencilla: desaparece la batalla de las ideas, surge la emotividad y la moralidad. Este escenario es muy bien manejado por la izquierda. La izquierda domina la moralidad y la emotividad. Sin embargo, en cuanto se vuelva a realizar un análisis racional de la política veremos que la izquierda se encontrará sin argumentos y que la realidad mostrará que la democracia liberal es el mejor sistema político.

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